Espacio de Crítica - Lagrimas y Risas

Lagrimas y Risas

- Mendoza -

Miércoles 11 de Mayo - Teatro Municipal -

Sinopsis:

Uno de los más grandes íconos del teatro me

ndocino, narra la historia de cómo llegó a ser actor desde los tiempos de la dictadura hasta la fecha, interpretando escenas teatrales y relatos de grandes actores que fueron hitos en su biografía teatral como por ejemplo Darío Fo. Un espectáculo para reír hasta las lágrimas que ha recorrido el país y el mundo.

Ficha Técnica:

Actúa: Ernesto Suarez
Iluminación: Gonzalo Aranda
Asistencia de dirección: Valeria Rivas
Dirección general:
Ernesto Suarez



Lucas Ruppel

la perla de tus sueños es una histérica
de convulsivos nervios y frente pálida
Rubén Darío

A partir de un planteamiento sencillo- ¿tercermundista?-, el unipersonal Lágrimas y risas, de Ernesto Suárez, a consistente en narrar experiencias personales junto con relatos de temática popular, de autores como Gabriel García Márquez o Juan Rulfo, consigue que, en un mismo gesto, el público, tal como se propone desde el título de la obra, llore y, al mismo tiempo, se ría.

El compromiso ideológico de la pieza se manifiesta en tanto la trayectoria de Suárez, histérica y de convulsivos nervios, no puede sino entenderse a partir de una Latinoamérica que, históricamente, como los personajes de las narraciones, ha sido forzada a experimentar, de diferentes formas, la marginación. Así, se advierte un posicionamiento político que podría explicarse, menos que alegando empatía, diciendo que el dramaturgo entendió que, para dar cuenta del sentir de los marginados, debía hacer referencia, desde el humor, a su propia biografía.

En cuanto a la propuesta escénica, cabe decir que es inversamente proporcional a la intensidad con la que el actor interpreta las vicisitudes de los protagonistas de los relatos, ya que, con tan solo algunos elementos (por caso, un poncho o la rama de un árbol), y valiéndose del uso de su cuerpo, logra construir, en buena medida, solidez identitaria. En este sentido, la capacidad de Suárez para adoptar los dialectos correspondientes a las diversas regiones en las cuales transcurren los sucesos que narra, nos hace descubrir, en un reducido espacio, todo un continente.

Zulma Poliansky

Ernesto Suárez superó todo lo esperable y lo decible. Manejó perfectamente un escenario desprovisto de elementos, contaba simplemente, con un banco, un poncho, un collar, una careta que resultaron puntuales, necesarios y significativos .Logró con sutileza llevarnos a todos los estadíos de emociones que él se proponía. La historia resultó totalmente creíble, y cuando no lo era, el realismo mágico de García Márquez lo apuntalaba exactamente con el recurso a utilizar. Rulfo No podía estar ausente en este escenario donde se va transitando. Lo comenté en el curso, decía Cortazar “no hay pequeños temas para grandes escritores” parafraseo no hay pequeños temas para excelentes actores. No porque el tema sea pequeño, pero sí porque parte desde su lugar sencillo, de lo cotidiano, y puede “decirnos” y denunciar desde un contexto histórico que nos pertenece el dolor de la pobreza, también nos habla del conformismo, de la supervivencia unida a la creatividad, de la aceptación, del sentir latinoamericano……y mucho más desde lo personal y colectivo. Yo sentí identificación con su narrativa, pero en ningún momento dejé de saborear el acto teatral. El desplazamiento actoral acompaña en ritmo a la historia, no distrae y se disfruta a pleno y te conecta cuando compromete todo su cuerpo. La exigua música permite respirar y cerrar una historia.

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